[1] ANNOTACIONES PARA TOMAR ALGUNA INTELIGENCIA EN LOS
EXERCICIOS SPIRITUALES QUE SE SIGUEN, Y PARA AYUDARSE, ASI EL QUE LOS HA
DE DAR, COMO EL QUE LOS HA DE RESCIBIR.
1ª annotación. La primera annotación es, que por este nombre,
exercicios spirituales, se entiende todo modo de examinar la consciencia,
de meditar, de contemplar, de orar vocal y mental, y de otras spirituales
operaciones, según que adelante se dirá. Porque así como el pasear,
caminar y correr son exercicios corporales; por la mesma manera, todo modo
de preparar y disponer el ánima para quitar de sí todas las afecciones
desordenadas y, después de quitadas, para buscar y hallar la voluntad
divina en la disposición de su vida para la salud del ánima, se llaman
exercicios spirituales.
[2] 2ª La segunda es, que la persona que da a otro modo y orden para
meditar o comtemplar, debe narrar fielmente la historia de la tal
comtemplación o meditación, discurriendo solamente por los punctos con
breve o sumaria declaración; porque la persona que contempla, tomando el
fundamento verdadero de la historia, discurriendo y raciocinando por sí
mismo, y hallando alguna cosa que haga un poco más declarar o sentir la
historia, quier por la raciocinación propia, quier sea en quanto el
entendimiento es ilucidado por la virtud divina, es de más gusto y fructo
spiritual, que si el que da los exercicios hubiese mucho declarado y
ampliado el sentido de la historia; porque no el mucho saber harta y
satisface al ánima, mas el sentir y gusta de las cosas internamente.
[3] 3ª La tercera: como en todos los exercicios siguientes spirituales
usamos de los actos del entendimiento discurriendo y de los de la voluntad
affectando; advertamos que en los actos de la voluntad, quando hablamos
vocalmente o mentalmente con Dios nuestro Señor o con sus santos, se
requiere de nuestra parte mayor reverencia, que quando usamos del
entendimiento entendiendo.
[4] 4ª La quarta: dado que para los exercicios siguientes se toman
quatro semanas, por corresponder a quatro partes en que se dividen los
exercicios; es a saber, a la primera, que es la consideración y
contemplación de los pecados; la 2ª es la vida de Christo nuestro Señor
hasta el día de ramos inclusive; la 3ª la passión de Christo nuestro
Señor; la 4ª la resurrección y ascensión, poniendo tres modos de orar:
tamen, no se entienda que cada semana tenga de necesidad siete o ocho
días en sí. Porque como acaesce que en la primera semana unos son más
tardos para hallar lo que buscan, es a saber, contrición, dolor,
lágrimas por sus pecados; asimismo como unos sean más diligentes que
otros, y más agitados o probados de diversos spíritus; requiérese
algunas veces acortar la semana, y otras veces alargarla, y así en todas
las otras semanas siguientes, buscando las cosas según la materia
subiecta; pero poco más o menos se acabarán en treinta días.
[5] 5ª La quinta: al que rescibe los exercicios mucho aprovecha entrar
en ellos con grande ánimo y liberalidad con su Criador y Señor,
ofreciéndole todo su querer y libertad, para que su divina majestad, así
de su persona como de todo lo que tiene se sirva conforme a su sanctísima
voluntad.
[6] 6ª La sexta: el que da los exercicios, quando siente que al que se
exercita no le vienen algunas mociones spirituales en su ánima, assí
como consolaciones o dessolaciones, ni es agitado de varios spíritus;
mucho le debe interrogar cerca los exercicios, si los hace a sus tiempos
destinados y cómo; asimismo de las addiciones, si con diligencia las
hace, pidiendo particularmente de cada cosa destas. Habla de consolación
y desolación, núm. [316] de addiciones, núm. [73].
[7] 7ª La séptima: el que da los exercicios, si vee al que los
rescibe, que está desolado y tentado, no se haya con él duro ni
desabrido, mas blando y suave, dándole ánimo y fuerzas para adelante, y
descubriéndole las astucias del enemigo de natura humana, y haciéndole
preparar y disponer para la consolación ventura.
[8] 8ª La octava: el que da los exercicios, según la necesidad que
sintiere en el que los rescibe, cerca de las dessolaciones y astucias del
enemigo, y así de las consolaciones; podrá platicarle las reglas de la
1ª y 2ª semana, que son para conoscer varios spíritus, núm. [313] y
[318].
[9] 9ª La nona es de advertir, quando el que se exercita anda en los
exercicios de la primera semana, si es persona que en cosas spirituales no
haya sido versado, y si es tentado grosera y abiertamente, así como
mostrando impedimentos para ir adelante en servicio de Dios nuestro
Señor, como son trabajos, vergüenza y temor por la honra del mundo,
etc.; el que da los exercicios no le platique las reglas de varios
spíritus de la 2ª semana; porque quanto le aprovecharán las de la
primera semana, le dañarán las de la 2ª, por ser materia más subtil y
más subida que podrá entender.
[10] 10ª La décima: quando el que da los exercicios siente al que los
rescibe, que es batido y tentado debaxo de especie de bien, entonces es
propio de platicarle sobre las reglas de la segunda semana ya dicha.
Porque comúnmente el enemigo de natura humana tienta más debaxo de
especie de bien, quando la persona se exercita en la vida illuminativa,
que corresponde a los exercicios de la 2ª semana, y no tanto en la vida
purgativa, que corresponde a los exercicios de la 1ª semana.
[11] 11ª La undécima: al que toma exercicios en la 1ª semana,
aprovecha que no sepa cosa alguna de lo que ha de hacer en la 2ª semana;
mas que ansí trabaje en la 1ª para alcanzar la cosa que busca, como si
en la 2ª ninguna buena sperase hallar.
[12] 12ª La duodécima: el que da los exercicios, al que los rescibe
ha de advertir mucho, que como en cada uno de los cinco exercicios o
contemplaciones, que se harán cada día, ha de estar por una hora, así
procure siempre que el ánimo quede harto en pensar que a estado una
entera hora en el exercicio, y antes más que menos. Porque el enemigo no
poco suele procurar de hacer acortar la hora de la tal contemplación,
meditación o oración.
[13] 13ª La terdécima: asimismo es de advertir, que como en el tiempo
de la consolación es fácil y leve estar en la contemplación la hora
entera, assí en el tiempo de la dessolación es muy difícil complirla;
por tanto, la persona que se exercita, por hacer contra la desolación y
vencer las tentaciones, debe siempre estar alguna cosa más de la hora
complida; porque no sólo se avece a resistir al adversario, mas aún a
derrocalle.
[14] 14ª La quatuordécima: el que los da, si vee al que los rescibe,
que anda consolado y con mucho herbor, debe prevenir que no haga promessa
ni voto alguno inconsiderado y precipitado; y quanto más le conosciere de
ligera condición, tanto más le debe prevenir y admonir; porque dado que
justamente puede mover uno a otro a tomar religión, en la qual se
entiende hacer voto de obediencia, pobreza y castidad; y dado que la buena
obra que se hace con voto es más meritoria que la que se hace sin él;
mucho debe de mirar la propia condición y subiecto, y quínta ayuda o
estorbo podrá hallar en cumplir la cosa que quisiese prometer.